miércoles, 3 de julio de 2019

Recorriendo las escuelas de la Provincia de Buenos Aires con chicos que leen mis libros editados por Puerto de Palos
Aquí en la Escuela Pública 50 de Pacheco

martes, 28 de mayo de 2019


Segundo Concierto        Break Café       Córdoba 5900

 Concierto  para piano, cuento y poema

Sábado 8 de junio    19 hs    Reservas por facebook

  Pei Damiani                              Juan Pedro Mc Loughlin

lunes, 11 de marzo de 2019

Don Saturnino, el no memorioso


Don Saturnino tenía cuatro bibliotecas  en su departamento. Una por cada una de las paredes de su escritorio. Las estanterías iban desde el piso hasta el techo. Y todas repletas de libros. Don Saturnino los había leído todos. Pero no recordaba el contenido de ninguno. Cada vez que terminaba de leer un libro  le colocaba una cruz en lápiz. Ahí estaban, por ejemplo,   La Guerra y la Paz de Tolstoi con trece cruces  y Las doradas manzanas del sol de Bradbury con nueve cruces. También se podía ubicar a  Cien años de Soledad de García Marquez con diez cruces y El espía de Graham Greene con ocho. A ninguno de los centenares de libros que cubrían las paredes les faltaba una cruz, por lo menos.
 Sus conocidos lo llamaban Don Saturnino, el no memorioso, es que apenas terminaba de leer un libro  olvidaba la trama, los personajes, todo .
Algunos tenían pena porque Don Saturnino, que era habitué en las tertulias de literatura nunca podía hablar de sus lecturas. Iba y escuchaba. Anotaba los títulos sobre los cuales hablaban, después iba a su departamento, buscaba el libro, lo volvía a leer y le colocaba una nueva cruz en lápiz. Y si el libro no estaba en sus estanterías, iba a comprarlo y tenía el gusto de ponerle, al final, la primera cruz. Sí, todos se apenaban por Don Saturnino, al que secretamente aludían como el no memorioso
Pero lo que nadie sabía era que Don Saturnino, al llegar todos los días a su  departamento, después  de una jornada de ocho horas en las oficinas del correo, preparaba una tetera con té en hebras, se dirigía a su escritorio y  recorría lentamente con la vista las cuatro paredes tapizadas de libros desconocidos.  Y ahora sí, con una imperceptible sonrisa en los labios y con el lápiz negro en su bolsillo elegía un libro al azar y se sentaba en su mecedora disfrutando el placer de saber  que tenía todo un mundo nuevo por descubrir.

sábado, 26 de enero de 2019

Pronto saldrán las aventuras de Ramiro en la escuela de los piratas, un niño que admira al legendario Capitán Mediavista



sábado, 5 de mayo de 2018

Martes 8 de mayo, 17 hs. Feria del Libro, Editorial SM Stand 1617, Pabellón Amarillo.
 Capitán Mediavista. Firmo ejemplares. Te espero. 

 

sábado, 6 de enero de 2018

Un cuento de día de reyes

El mejor pasto de mi cuadra

Yo tenía 6 años y fui a buscar pasto a un árbol que estaba al lado del almacén, en la esquina de mi casa. (La, cuadra, la calle era la continuación de la casa de cada uno). Ese árbol tenía el mejor pasto de toda la cuadra. Estaba arrancándolo cuando escuché una voz que me decía:
-¿Es para los camellos?
Yo interrumpí la tarea de meter el pasto en la bolsita y levanté la cabeza. Era un pibe grandote al que nunca había visto pero le dije con una sonrisa:
- Sì, el pasto para los camellos
- Ja, boludo,- me constestó - si los reyes son los padres- y se fue riendo divertido.
Se me nublaron los ojos, tiré la bolsita y corrí hacia mi casa llorando. Justo al lado estaba el marco del garage que hacìa de arco y donde jugaban a la pelota los más grandes de la cuadra ( se jugaba en la calle porque pasaba un auto muy de vez en cuando). 
En ese momento estaban jugando un "cabeza de a tres" (no lo explico porque se hace todo muy largo) el hijo del peluquero y dos amigos, todos iban a sexto grado. Cuando me vieron llegar llorando me preguntaron que me había pasado y cuando les conté salieron corriendo tras la el pibe- burlòn que ya daba vuelta en la esquina.
- Tomá, cuidá la pelota-me dijo el hijo del peluquero 
¡Cómo corrían los tres!. Yo me quedé parado en la puerta de mi casa viendo como doblaban en la esquina, y ya no lloraba. 
No sé cuánto tiempo pasó pero al rato volvieron a aparecer los tres caminando y haciéndose bromas entre sí. Uno de ellos tomó algo de al lado del árbol de la esquina y pronto llegaron a mi lado.
- Gracias por cuidarnos la pelota- dijo el hijo del peluquero, que se llamaba Carlos.- Vamos a tirar penales- le dijo a los otros.
Raú, el que había recogido algo del suelo en la esquina me extendía mi bolsita de pasto y me decía que fuera a preparar todo.
- Pero- dudé en preguntar- ¿lo alcanzaron al pibe?
- Pero pibe, somos los mejores corredores del Club Urquiza, claro que lo alcanzamos.
- Pero - me costaba preguntarlo- ¿qué le hicieron?
- Nada, le explicamos que estaba equivocado, que los reyes existen igual, aunque los padres dejen los regalos. - Raúl puso la pelota en el cordón de la vereda donde se tiraban los penales.
- Y lo entendió- dijo Carlos que se tiró a la derecha y tapó el disparo- lo entendió tan bien que se fue con los bolsillos llenos de pasto para los camellos.
Yo entré en mi casa. Pero antes le eché una mirada a los tres que ahora discutían si valía "gol de rebote".
Y sí, los reyes magos existían, y jugaban a la pelota en la puerta de mi casa.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Un misterio que cayó del cielo

Un misterio que cayó del cielo (nueva versión del segundo caso del Pipa González)
El Pipa recibe un pedido de un cliente muy especial: El Principito.

martes, 10 de octubre de 2017

Arma letal

Yo no usaba mi arma desde mucho tiempo atrás. Pero la necesitaba.  La saqué de un cajón del escritorio. Temía que se hubiese herrumbrado. Con la misma gamuza que la cubría le quité el polvo acumulado. Eran tiempos violentos. Y yo tenía un arma que disparaba a repetición. Ya no quedaban muchas de esas en un mundo donde llevar una cuarenta y cinco en la cintura era cosa de todos los días. Después de revisarla cuidadosamente sentí un gran alivio al ver  que todo estaba en perfectas condiciones. Me felicité por haber sido tan cuidadoso al guardarla. Coloqué mi arma sobre la mesa. Estiré los dedos entrelazando las dos manos y los hice sonar. Coloqué una hoja de papel en el rodillo y empecé mi novela disparando setenta palabras por minuto.  Record letal.

martes, 2 de mayo de 2017

El Trombocuentista y la dama del perrito (nuevo espectáculo)

El Trombocuentista  y la dama del perrito (nuevo espectáculo)

sábado 13 de mayo a las 17.45 hs. 

En la Colonia de Cosme- Araoz 1599- Palermo-

Alejandra Quiroz, Pablo Tapia y Juan Pedro Mc Loughlin

Entrada a la gorra, salida al sobre.

miércoles, 26 de abril de 2017

Los Cuentos en Vela ya se develaron

CUENTOS EN VELA
Juan Pedro Mc Louglin
Escritor de la Legua




 Cuentos en Vela, mi primer libro con  cuentos para adultos.
Lectura de cuentos  con Alejandra Quiroz
Foto con los editores de Escritor de la Legua José Romano y Paola Romano, atrevidos plantadores de libros.

lunes, 24 de abril de 2017

El día del libro

"No te rindas/que la vida es eso/ continuar el viaje/ perseguir tus sueños/destrabar el tiempo/correr los escombros y destapar el cielo. " Mario Benedetti

domingo, 18 de septiembre de 2016

Títere


El sol me daba en plena cara. Y el río estaba ahí adelante. El pasto me salvaba de tanto cemento semanal.
- Miren mi títere, miren mi títere- escuché a mis espaldas.
El chico gritaba moviendo sus brazos y sus piernas. - Miren mi títere- repetía. Sus  padres estaban sumergidos en los celulares. De pronto el chico se dirigió a mí:- Mire mi títere - y seguía bailoteando. Levanté los hombros. No entendía.- Mire mi títere- y señaló el piso del sendero donde iba caminando . Y ahí lo vi. Un títere que agitaba los brazos y repetía los movimientos del titiritero. Era su sombra.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Casa nueva

-Querido, no saques la basura por la puerta de atrás, acordate que nos lo recomendó el de la inmobiliaria, me escuchás, amor, ¿dónde estás? 





lunes, 29 de agosto de 2016

Te lo cuento solo a vos, y te pido que me creas.


 1) La confesión:
Voy a confesarte algo a vos, solo a vos, por eso te lo mando en mensaje privado. No se lo cuento a nadie más porque se burlarían de mí. Te lo cuento a vos porque se que tu sensibilidad te permitirá siquiera darle crédito a lo que voy a decirte. Te pido que guardes discreción. Además no te conviene contar lo que voy a confesarte.
No te creerían. Pero necesito compartirlo con vos, solo con vos.
Ahí va: Hoy, sí, hoy tomé contacto con un ser extraterrestre.
Hago una pausa para que te tomes tu tiempo. Por ahora guarda este secreto bajo siete llaves. Seguiremos en contacto, pero solo con vos

2) El desconcierto.
Bueno, espero que hayas salido del asombro. Y también que no se lo hayas contado a nadie. Aún lo tengo en mi casa. 
¿Qué como sé que es un extraterrestre? Porque me lo dijo.
¿Qué si habla nuestro idioma? Tiene una especie de tornillos que le salen de las orejas que traducen su lenguaje al nuestro.
Te pido que no me hagas tantas preguntas. He decidido confiar en vos y solo en vos porque quizás necesite tu ayuda. No, no creo estar en peligro, es más creo que el que está en peligro es él. Ha recorrido todo el mundo con su..... bueno... nave en tres meses y creo que sufre de algo así como una depresión, aunque los síntomas son extraños. Trataré para mañana de sacarle una fotografía sin que se de cuenta, pero por favor no la difundas. Confío en vos.

3) El personaje.
Bueno ¿estás preparado? Pude sacarle una foto. Hace dos días está así. No habla, está como petrificado. No te dejes llevar por su fisonomía, debajo de ella se encuentra un extraterrestre. Solo pude hablar unas palabras mediante la traducción del tornillo que tiene en la cabeza. Solo me dijo que viajó por siete planetas habitados en siete galaxias distintas y el nuestro lo había dejado impresionado. Después entró en absoluto silencio e inmovilidad. No se que hacer.  No  difundas la foto. Y acordate que solo vos sabés este suceso que quizás cambie el rumbo de la historia. En mi casa tengo un extraterrestre.... petrificado


4) La charla
Y al final se despertó, o salió de su mutismo. Y lo primero que hizo fue sonreír. Lástima que no tenía una cámara porque la sonrisa era tan linda. Le ofrecí agua o comida. Me dijo que se autoalimentaba y le pregunté que le había pasado. Y ahí sobrevino una charla que marcará una bisagra en mi vida. Y por eso quiero compartirlo con vos, porque solo vos y nadie más que vos lo vas a entender y quizás te produzca el mismo efecto. Fueron pocos minutos. Sus tornillos en las orejas (mirá la foto del punto 3) oficiaron de traductor.
Y después se fue. Salió con su mininave por la ventana de la cocina. Yo me arrojé sobre la compu para que no se me escapara una sola palabra de esa breve conversación y creo que he sido fiel a nuestro intercambio. Dejame releerla varias veces. Y después te lo mando. Pero solo a vos, porque estoy seguro que entendés que no estoy loco, que de verdad un extraterrestre fue mi huésped.


5) El final. 
No voy a resumirte la charla porque fue esto, solo esto y nada más que esto. 
- Extraterrestre(nunca le pregunté el nombre) en los siete planetas de las siete galaxias que visité solo vi culturas que viven en armonía entre sí.
- Yo : Ya veo por qué quedaste así, recorriste nuestro mundo y solo viste muerte y destrucción, guerras, pobreza hambre.
- Extraterrestre. Sí vi mucho de eso.
- Yo: Y por eso quedaste mucho tiempo petrificado. Del disgusto.
- Extraterrestre: No, porque en mi recorrido por el planeta vi muchos hombres y mujeres que decidieron otra cosa, médicos llegando a zonas devastadas, grupos enormes de gente asociados para paliar el hambre y la pobreza, funcionarios que se niegan a ser sobornados, amigos que dan la vida por los amigos... colectivos de gente que se unen para resistir todas esas penurias.
- Yo : Son... o somos los menos. Decís que venís de ver culturas que viven en armonía. Esto te debe parecer asqueroso.
- Extraterrestre: No me expliqué bien, deben ser estos tornillos, a ver si me hago entender , en esas culturas no se puede decidir. Se vive de una sola manera. La armonía de sus costumbres no dependen de sus propósitos, sino ya vienen en el ADN
- Yo: Extraordinario!!!!!
-Extraterrestre: ¿Qué estás diciendo Juan? Esos pueblos no tienen libertad, no pueden decidir sobres sus actos.
- Yo: Me cago en ! Perdón, preferiría vivir en perfecta armonía y no tener que tomar una sola decisión en mi vida.
- Extraterreste: Entonces no valorás lo que tenés.
- Yo: Además no todos pueden decidir, hay muchos condicionamientos sociales, económicos....
- Extraterrestre: Siempre, aunque sea muy pequeño, se puede decidir. Y cuando no decides estás decidiendo no decidir. No pueden escaparse de ese beneficio que tienen.
- Yo: Maldito beneficio. Viviría feliz en una cultura donde sea normal hacer el bien porque no hay posibilidad de decidir hacer el mal.
- Extraterrestre: Bueno. Súbete a mi nave. Te llevo y te dejo en uno de esos planetas
Yo: (quedé en absoluto silencio)
- Extraterrestre: ¿Qué decides? Ya tengo que partir.
- Yo: Es que... acá tengo todos mis afectos y.... hay muchas cosas que quiero hacer acá, aunque sea un planeta con mucha mierda humana. 
- Extraterrestre: Es tu decisión, ya que puedes tomarla.
- Yo: Esperá.... una pregunta.... recorriste nuestro mundo. Viste todo lo que hay que ver...... ¿tenemos alguna posibilidad de ... lograr una convivencia pacífica e igualitaria alguna vez ?
- Extraterrestre: (hizo una pausa mientras colocaba su mini nave sobre la ventana de la cocina) A decir verdad, veo pocas, los dueños de casi todo son muy poderosos y sus decisiones son crueles y egoístas... pero.... ustedes.... los que están decididos por cambiarlo son muchos y... quizás... no se ... porque no soy un ser que sabe lo que es decidir.... ahora solo se que debo irme (y salió despedido por mi ventana.)

Ah, antes de irse me dijo que visitaría tu casa. Te pido algo. No te vayas con él. Es muy tentador un mundo perfecto y armónico. Pero acá te necesitamos para decidir acertar o equivocarnos, pero intentar mejorar las cosas. No te vayas, vos y vos y vos y vos y todos los vos que forman parte de mis afectos están recibiendo este mensaje colectivo. Ah, y si podés  preguntale como se llama, me gustaría saberlo.

Fin del recorrido 2025 . 5500 chicos Había una vez... palabras mágicas